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Elección de variedades

 

En Argentina se dispone de diferentes fuentes de información, que ayudan a elegir CV para las diferentes regiones de producción. Se recomienda seguir los siguientes pasos, para analizar la información que se publica anualmente y luego poder definir los reemplazos: 

1º- En primer lugar se sugiere analizar la información de la “Red nacional de evaluación de CV de soja” (RECSO), que es coordinada por el INTA y que cuenta con el apoyo y el control de todos los Criaderos. Esta red evalúa anualmente y en más de 50 localidades, toda la oferta de CV disponible en cada GM (generalmente 3 GM por localidad de ensayo) y los caracteriza por su: largo de ciclo, altura, tamaño de semilla, vuelco, rendimiento (por subregiones de cultivo) y sanidad (Cancro, Phytophthora , Muerte súbita, MOR y Nematodo de la agalla). Los CV de GM III, IV y V, se evalúan separando en 2 cada GM, los de GM II se evalúan junto con los de GM III corto y los de GM VII largo con los de GM VIII. 

2º- Luego, se recomienda consultar la información de las Redes de Franjas, que generalmente evalúan toda la oferta de CV (ciclo corto, medio y largo) recomendados para cada zona ó región, en diferentes condiciones de manejo (soja de primera, soja de segunda, etc.). 

A continuación se mencionan las redes de franjas más importantes de nuestro país, junto con su área de cobertura: 

• Red de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres de Tucumán, para la Región Noroeste (Salta, Tucumán y oeste de Santiago del Estero). 
• Red de AAPRESID, para la Región Noreste (este de Santiago del Estero, Chaco y Formosa). 
• Red de la EEA INTA Oliveros, con ensayos de primavera, primera y segunda, para el área de influencia de esta EEA (sur de Santa Fe). 
• Red de la AACREA Zona Sur de Santa Fe, con ensayos de primera y segunda, para el área de influencia de esta EEA (sur de Santa Fe). 

Estas redes permite determinar (tanto a nivel de ensayos individuales, como a nivel de análisis conjunto de los ensayos por condición de manejo), el largo de ciclo y específicamente que CV son los que logran mayor rendimiento en cada condición de manejo, según la disponibilidad hídrica de cada ensayo y campaña. 

Para este tipo de ensayos, se recomienda graficar el rendimiento de todos los CV, ordenándolos por su longitud de ciclo, de modo tal de poder observar la relación del rendimiento en función del largo de ciclo. En este tipo de ensayos, generalmente se observa una tendencia del rendimiento en función de la longitud del ciclo del CV, tendencia que varía con la disponibilidad hídrica de cada ensayo y campaña. Los CV que logran rendimientos superiores a los correspondientes a la tendencia (rendimiento versus decimal de fenología), generalmente son los que identifica la RECSO como superiores en rendimiento. 

3º- Consultar los resultados de los ensayos de GM y FS, disponibles para la zona ó región en cuestión (INTA, AACREA, AAPRESID, otras fuentes.). 

4º- Antes de incorporar a los lotes de producción a los CV identificados como superiores, tanto en la RECSO como en las redes de franjas, se recomienda evaluarlos en un ensayo de GM y FS en algún ambiente representativo de cada establecimiento, junto con los CV que ocupan la mayor superficie de siembra. Este tipo de evaluación permitirá conocer si éstos nuevos CV superan en rendimiento a los testigos de cada campo, la magnitud de la diferencia del rendimiento, las diferencias agronómicas (porte de planta, tendencia al vuelco, calidad de semilla, desgrane, sanidad, etc.) y las FS más convenientes. 

5º- Finalmente, los CV que superen esta última evaluación, se los puede llevar a los lotes de producción, con la posibilidad de volver a evaluarlos por mitades de lotes contra el CV más utilizado por el establecimiento para cada lote de producción. 

Atendiendo al importante número de CV disponibles en especial en algunos GM en Argentina, que permite contar con genotipos con diferente porte de planta, para la misma longitud de ciclo, se recomienda dividir en 3 franjas fenológicas a éstos GM y diferenciar en cada una de éstas franjas a los cultivares de mayor potencial de rendimiento por su altura de planta. 

A modo de ejemplo se puede mencionar a los CV de GM IV, que a los efectos de elaborar el traje a medida para cada lote, se recomienda: 

1º- Dividirlos en tercios por su largo de ciclo: GM IV corto, medio y largo: Dentro de esta división, los CV del tercio más largo es decir el GM IV largo, son los que presentan mayor dispersión geográfica, ya que se siembran desde el extremo norte de nuestro país (en el NEA generalmente como soja de primavera) y hasta el extremo sur (como cultivares de ciclo largo en el sur de la provincia de Bs.As.) 

2º-La importante oferta de CV de GM IV largo, permite dividir a los más destacados por su potencial de rendimiento, por su porte de planta en: altos, intermedios y bajos. Esto es conveniente, porque se observa que en la mayoría de los ambientes de la región sojera central, se recomienda utilizar: 

• Los CV de GM IV largo y de mayor porte de planta, en los ambientes de menor calidad, porque éstos se vuelven competitivos en rendimiento promedio con los de GM V en las campañas con menores precipitaciones y su vez aportan mayor potencial de rendimiento en las campañas con buenas precipitaciones. • Los CV de GM IV largo y de menor porte de planta, en los ambientes de mayor calidad, porque éstos se vuelven competitivos en rendimiento potencial con los de GM III y GM IV corto y medio, en las campañas con mayores precipitaciones y su vez aportan mayor rendimiento en las campañas con menores precipitaciones. • Los CV de GM IV largo y de porte de planta intermedio, son los que se adaptan a un rango mayor de calidades de ambiente y fechas de siembra. 

Es necesario tener en cuenta además, que todos los CV de GM II al IV, poseen HC indeterminado y que en los GM V al VIII existen cultivares con los 3 HC: determinado (HCD), semideterminado (HCS) e indeterminado (HCI). 

Por tal motivo, tanto en la elección como el manejo de los cultivares de GM V al VIII, se deberá considerar que los 3 HC presentan patrones de crecimiento diferentes en función de la FS, porque para un mismo largo de ciclo, generalmente los cultivares de HCS son más altos que los de HCD y a su vez los cultivares de HCI son más altos que los de HCS. Esto hace que para las FS muy tempranas, los cultivares con HCI se adapten mejor que los de HCS y que los de HCS se adapten mejor que los de HCD. 

En lo referente a los aspectos sanitarios, las importantes pérdidas de rendimiento ocasionadas por la Mancha ojo de rana, en la Región sojera central de Argentina, durante las 2 últimas campañas, obligan a reemplazar a la brevedad posible a los cultivares más susceptibles, aprovechando que se dispone de excelentes fuentes de resistencia a esta enfermedad. 

Determinar el espaciamiento entre surcos y el sistema de distribución de semillas más conveniente 

La producción de biomasa vegetativa y la altura de planta de un lote de producción, depende fundamentalmente del ambiente, la FS y las características más relevantes del cultivar (largo de ciclo, HC y porte de planta relativo a su ciclo). La altura de planta más probable del lote determina cuál es el arreglo espacial más conveniente y este a su vez permite terminar de ajustar el crecimiento de cada cultivar. 

Dentro de lo que se denomina arreglo espacial, se incluye al espaciamiento entre surcos (EES) y la densidad de plantas. De los 2 componentes del arreglo espacial, el EES es más importante, porque definirá la posibilidad de lograr un adecuado índice de área foliar, que permite lograr un adecuado aprovechamiento de la radiación solar y competencia a las malezas. 

Se recomienda fijar, en caso de ser posible, una altura de planta objetivo, de 80 cm de modo tal que la variación interanual de la disponibilidad hídrica que puede llegar a reducir ó incrementar hasta más de 20 cm, no genere portes de plantas muy bajos en campañas secas (que no permiten lograr una adecuada producción de biomasa vegetativa y cierre del entresurco) ó portes de planta muy altos en campañas muy lluviosas (que determinan la ocurrencia de vuelco y generalmente mayores problemas sanitarios). 

Desde el extremo norte y hasta el extremo sur del área sojera de Argentina, se experimenta una paulatina reducción del período libre de heladas que obliga a reducir el largo de ciclo de los cultivares en uso y esto determina una reducción del porte de planta de los lotes de producción. Como consecuencia y en lo referente al EES, de norte a sur se experimenta una tendencia a reducir el EES, desde 52 cm (que predomina tanto en el NOA como en el NEA) a 35 cm ó menos (sur de Bs.As. y La Pampa). 

En tanto en la zona central en la que hasta hace poco tiempo predominaba el EES a 52 cm, a raíz de la reducción del largo del ciclo de los CV y el adelantamiento de las FS, se reduce el porte de las plantas y existe una tendencia a reducir el espaciamiento entre surcos a menos de 52 cm (42, 38, 35, 26 y 21 cm). El otro cambio importante que está ocurriendo en lo referente a la sistematización de siembra, es que los EES de menos de 52 cm, están evolucionando de sistemas de distribución a chorrillo, a sistemas de distribución monograno (placas horizontales ó verticales ó sistemas neumáticos), posibilitando la reducción de densidades con adecuadas distribuciones de plantas. 

En cada lote de producción es necesario determinar cuál es el EES más conveniente, en función de la altura de planta más probable. En la medida que la altura de planta cae a menos de 80 cm, crece la probabilidad de que una reducción del EES, incremente el rendimiento. Si se analiza para la Región central sojera, el patrón de comportamiento de la altura en función de la FS (Figura 7) (que logra valores máximos en el mes de noviembre), tanto para las FS muy tempranas (previas al 20 de octubre) como las muy tardías (posteriores al 10 de diciembre), en las que la altura de planta se reduce, es más probable lograr un incremento de rendimiento con EES a menos de 52 cm. Esta probabilidad se incrementará con la reducción de la longitud de ciclo y del porte de planta del cultivar (debido al hábito de crecimiento ó tipo de planta). 

Como la altura de planta presenta grandes variaciones entre campañas, para el mismo cultivar, lote de producción y las mismas estrategias de manejo, variará también la respuesta en rendimiento en función del arreglo espacial (EES y densidad de plantas). 

A continuación se adjunta a modo de ejemplo el resultado en rendimiento de 2 ensayos con CV de GM III y IV, uno con 2 espaciamientos en 2 FS y otro en una FS y 3 EES. De acuerdo a lo mencionado precedentemente, éstos resultados variarán con las condiciones ambientales. 

Determinar la densidad de plantas óptima y el rango más conveniente (valores mínimos y máximos) 

La densidad de siembra es la práctica de manejo menos importante y depende de todas las decisiones previas y es la encargada de dar el ajuste final a la distribución espacial de plantas. 

Generalmente existe un rango muy amplio de densidades en las que el cultivo modifica mucho su tipo de planta (altura, número de nudos, largo de entrenudos, diámetro del tallo y de la raíz) y poco su rendimiento. Por ejemplo, es muy probable no encontrar diferencias importantes de rendimiento en muchas situaciones (ambientales y de diferentes EES), con densidades entre 12 y 18 plantas por metro lineal de surco a cosecha, cuando se cuenta con buenas distribuciones de plantas. 

El incremento de la densidad de siembra es más importante en FS muy tempranas o muy tardías y para los cultivares de ciclo más corto. La soja presenta una gran capacidad de compensación a la densidad de siembra a partir de grandes variaciones en atributos como el número de ramas (sin ramas a más de 5 ramas) y de nudos por planta y la cantidad de vainas por nudo (sin vainas a más de 5 vainas por nudo). 

Con el ajuste del manejo del cultivo de soja en Argentina, se está evolucionando a una reducción del EES y de la densidad de plantas en la línea de siembra. Cabe destacar que la reducción del EES, determina que la densidad óptima por unidad de superficie se incremente. 

Conclusiones 

1. Para la planificación de cada campaña, es de fundamental importancia, mejorar la caracterización ambiental, en especial en lo referente al agua inicial almacenada en los perfiles de suelo (hasta los 200 cm de profundidad), para definir: 

• Largo de ciclo más conveniente de los CV: si será necesarios utilizar 1, 2 ó 3 GM y en que porcentaje cada uno de ellos. 
• A partir de que fechas iniciar las siembras, el ritmo de siembra, la necesidad de diversificar en 2 ó 3 bloques de siembra la soja de primera. 
• El nombre de los CV, por potencial de rendimiento, sanidad, porte de planta, comportamiento al vuelco, etc. Arreglo espacial: en función de la altura de planta más probable, el espaciamiento y la densidad de siembra más adecuados. 

2. En Argentina se dispone de numerosas fuentes de información, que ayudan a elegir CV y definir su manejo, para las diferentes regiones de producción (RECSO, Redes de Franjas y ensayos de GM y FS). 

3. Para lograr una elección más precisa del CV para cada ambiente de producción, se recomienda dividir a los CV (de alto potencial de rendimiento e igual hábito de crecimiento) en 3 franjas fenológicas y diferenciar en cada una de éstas franjas por su altura de planta. 

4. En numerosas zonas de producción del país, ya se cuenta con información suficiente de los ensayos de GM y FS, para poder realizar estimaciones de altura más probable a conseguir con CV de diferente GM: 

• A partir de la altura lograda por un CV en un lote, y con una condición de manejo determinada (FS, distancia entre surcos y densidad de siembra), estimar la altura más probable de otros CV en esa condición (con diferente longitud de ciclo, hábito de crecimiento y altura). 

• A partir de la misma información y con el registro de precipitaciones de la campaña, estimar la altura de este CV y de otros CV (con diferente longitud de ciclo, hábito de crecimiento y altura), para un rango muy amplio de FS (por ejemplo: FS de setiembre a enero). 

Se cuenta también con información suficiente, para realizar estimaciones similares de rendimiento: 

• A partir del rendimiento logrado por un CV en un lote, y con una condición de manejo determinada (FS, distancia entre surcos y densidad de siembra), estimar el rendimiento que se habría logrado con otros CV en esa condición (con diferente longitud de ciclo, hábito de crecimiento, espaciamiento entre surcos y densidad de siembra). 

• A partir de la misma información y con el registro de precipitaciones de la campaña, estimar el rendimiento de este CV y de otros CV (con diferente longitud de ciclo, hábito de crecimiento, altura, espaciamiento entre surcos y densidad de siembra), para un rango muy amplio de FS (por ejemplo: FS de setiembre a enero).