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Determinantes del rendimiento

 

Manejo de la siembra de girasol 

Entre los rendimientos potenciales del girasol en Argentina (4.000 a 6.000 kg/ha, López Pereira y col. 2006) y los frecuentemente logrados en condiciones extensivas de producción se conjuga una brecha dependiente del ambiente productivo definido por factores de suelos, climáticos y bióticos (ej. enfermedades y plagas) que alteran el normal crecimiento del cultivo y los componentes del rendimiento definidos durante su desarrollo. La estructura del cultivo, su evolución y la funcionalidad de sus sistemas aéreos y de raíces determinan la capacidad del cultivo para capturar recursos del ambiente. Es propósito de este escrito presentar y discutir algunos elementos de manejo de la estructura de cultivos de girasol atendiendo a lograr que los periodos críticos de los componentes del rendimiento coincidan con momentos de satisfactoria disponibilidad de recursos junto con un adecuado desarrollo de raíces y del área foliar tal de proveer una eficiente captación de agua, nutrientes y radiación. Las decisiones de fecha de siembra, densidad, distanciamiento entre hileras de siembra y tipo de germoplasma modifican la estructura del cultivo y potencialmente sus rendimientos. 

La estructura del cultivo está representada por el tamaño del área fotosintéticamente activa y su distribución espacial determinando la capacidad de captura de recursos y alterando el microclima del canopeo (i.e. economía del agua, dinámica de nutrientes y estado sanitario del cultivo). La duración de cada etapa de desarrollo es afectada por la temperatura (estimada por la suma de temperaturas o tiempo térmico con respecto a la temperatura base) y la cantidad de horas de luz (fotoperiodo) observándose en general que la velocidad del desarrollo se incrementa al aumentar las temperaturas medias diarias y las horas de luz hasta llegar a la iniciación floral. El número de plantas se establece principalmente entre la siembra y el estado de cuatro hojas, el número de granos desde la iniciación floral y durante el llenado de los granos y el peso y la composición de aceite de los granos entre el fin de la floración y la madurez fisiológica. Los períodos críticos son los momentos de mayor sensibilidad a los factores ambientales en cada etapa de desarrollo, y tienen menor duración que el periodo total de acumulación del componente del rendimiento. Por ejemplo, el número de granos es sensible entre los 15 días anteriores y los 20 días posteriores a la floración, el peso de los granos y su contenido de aceite ocurre entre 250 y 450 grados día luego de la floración (Aguirrezabal, 2010). 

El manejo agronómico procura hacer coincidir los períodos críticos para los diferentes componentes del rendimiento con momentos favorables de oferta de recursos tal que el cultivo los pueda captar o ya los disponga para maximizar su rendimiento. Además, las plantas necesitan desarrollar un adecuado sistema de raíces y de follaje, para absorber agua y nutrientes y capturar eficientemente radiación tal de mantener un activo crecimiento durante los períodos críticos. Para lograr altos rendimientos de aceite el girasol requiere al menos entre 2,5 y 3,0 m2 de hojas fotosintéticamente activas por m2 de suelo durante la floración y la mayor duración posible posterior, momento en el que se superponen los tres componentes del rendimiento (número, peso y contenido de aceite de los granos). Las diferencias en el número de granos explican mayormente las variaciones en rendimientos (Figura 1). El porcentaje de aceite y su calidad dependen en gran medida del híbrido y en menor magnitud de las variaciones ambientales (Figura 1). 

Figura 1. Relaciones entre componentes del rendimiento y producción de aquenios de girasol bonificados por contenido de aceite en ensayos de producción de girasol en siembra directa. Campañas 2002/3 a 2008/9(Díaz-Zorita, inédito).